Noticias y actualidad sobre el Control de Plagas en Albacete y a nivel nacional. Qué plagas son las que más están afectando, qué problemática ocasionan y cómo podemos combatir las plagas en nuestro negocio u hogar.
Las plagas no aparecen “de repente”. Responden a estacionalidad, a hábitos de limpieza, a cómo almacenamos y movemos mercancía, a microfallos de mantenimiento y a la ventilación de los espacios.
Con las bajas temperaturas cerramos puertas y ventanas, sube la calefacción y reducimos la renovación de aire. Resultado: más humedad acumulada, condensaciones en puntos fríos, olores persistentes y una oportunidad de oro para mohos y ácaros del polvo.
Enero y febrero son el examen real de tus almacenes, cocinas y obradores. Tras semanas de alta rotación, compras masivas y cámaras a pleno rendimiento, aparecen los “huéspedes” que mejor aprovechan el desorden
Cuando el calendario aprieta y la ocupación se dispara, cualquier incidencia en habitaciones tiene impacto directo en reputación, costes y disponibilidad. Las chinches (Cimex lectularius) no distinguen categoría: viajan en maletas, se ocultan en costuras y se activan con el flujo de huéspedes.
En temporada alta, los cuartos de basuras, las líneas de grasas y los desagües trabajan al límite. Si fallan, lo notas en minutos: olores dulzones, moscas de la fruta en vuelo bajo, sifones gorgoteando, suelos resbaladizos y clientes levantando la ceja.
Tiempo de lectura: 9 minutos Fuente: atusaludambiental.es Temática: Restauración, seguridad alimentaria y control de plagas Un tema es crítico en campaña En temporada alta, los refuerzos llegan, la rotación se acelera y el margen para errores se reduce a cero. Cuando el equipo es mixto (plantilla + personal temporal), la limpieza y la desinfección…
En campaña alta el almacén se llena, los tiempos se acortan y la rotación se vuelve frenética. Justo ahí aparecen los tres enemigos clásicos: plagas de despensa (polillas, gorgojos, escarabajos, roedores), humedad fuera de control y errores de manipulación que rompen la trazabilidad.
En temporada alta, la barra se convierte en un imán para mosca de la fruta, mosquitos y otros dípteros. Cítricos recién cortados, jarabes dulces, purés, cerveza de grifo, copas húmedas y desagües templados crean un ecosistema perfecto para que proliferen.
Campaña alta significa cámaras abriendo y cerrando cada minuto, recepción con picos, cubos llenos y turnos encadenados. Ese entorno es perfecto para que roedores e insectos encuentren agua, alimento y refugio.
Noviembre y diciembre traen turnos encadenados, refuerzos de personal y mucha presión en pase. Justo ahí es cuando aparecen los fallos: cámaras fuera de rango, drenajes sucios, cubos saturados, mosquitos en barra o un roedor que “asoma” por almacén.