Nuestros artículos sobre el control de plagas, servicios de desinfección y desratización así como nuestras recomendaciones más comunes para evitar plagas de insectos y pequeños animales.
En campaña alta el almacén se llena, los tiempos se acortan y la rotación se vuelve frenética. Justo ahí aparecen los tres enemigos clásicos: plagas de despensa (polillas, gorgojos, escarabajos, roedores), humedad fuera de control y errores de manipulación que rompen la trazabilidad.
En temporada alta, la barra se convierte en un imán para mosca de la fruta, mosquitos y otros dípteros. Cítricos recién cortados, jarabes dulces, purés, cerveza de grifo, copas húmedas y desagües templados crean un ecosistema perfecto para que proliferen.
Campaña alta significa cámaras abriendo y cerrando cada minuto, recepción con picos, cubos llenos y turnos encadenados. Ese entorno es perfecto para que roedores e insectos encuentren agua, alimento y refugio.
Noviembre y diciembre traen turnos encadenados, refuerzos de personal y mucha presión en pase. Justo ahí es cuando aparecen los fallos: cámaras fuera de rango, drenajes sucios, cubos saturados, mosquitos en barra o un roedor que “asoma” por almacén.
La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) no es una plaga más: sus pelos urticantes pueden provocar reacciones cutáneas y respiratorias severas, especialmente en niños y mascotas.
En alojamientos con alta rotación de huéspedes y equipajes, las introducciones de chinches (Cimex lectularius) pueden ocurrir en cualquier época. No vuelan ni saltan, pero viajan en costuras, forros y herrajes.
El otoño es el momento más rentable para adelantarse a las cucarachas. Menos temperatura exterior, más horas de cocina cerrada y obras de mantenimiento programables.
Con la bajada de temperaturas y el acortamiento de los días, ratas y ratones abandonan zonas abiertas para buscar refugio, alimento y agua dentro de instalaciones humanas. Cocinas profesionales, obradores, retail alimentario, almacenes logísticos y naves industriales se convierten en objetivos prioritarios.
Cuidado con legionella en colegios, gimnasios, oficinas y hostelería, justo después del verano. La puesta en marcha puede ser peligrosa
La vuelta del verano trae consigo un intenso movimiento de huéspedes, equipajes y textiles. Ese flujo eleva la probabilidad de que Cimex lectularius entre y se disperse en alojamientos, residencias de estudiantes y viviendas turísticas.